
En un rincón del tiempo, un baño se despliega como un laberinto de espejos, donde cada superficie reflexiona la luz de un sol lejano. Las baldosas, como recuerdos olvidados, susurran secretos de ciudades invisibles, mientras la puerta se abre a un espacio que nunca fue y siempre será.
En un rincón del tiempo, un baño se despliega como un laberinto de espejos, donde cada superficie reflexiona la luz de un sol lejano. Las baldosas, como recuerdos olvidados, susurran secretos de ciudades invisibles, mientras la puerta se abre a un espacio que nunca fue y siempre será.