
En un rincón donde la luz se quiebra en fragmentos de vidrio, el sofá se convierte en un refugio efímero. Las imágenes en las paredes susurran historias de ciudades invisibles, mientras las plantas, como recuerdos olvidados, se alzan en un silencio que solo el tiempo puede deshacer.
En un rincón donde la luz se quiebra en fragmentos de vidrio, el sofá se convierte en un refugio efímero. Las imágenes en las paredes susurran historias de ciudades invisibles, mientras las plantas, como recuerdos olvidados, se alzan en un silencio que solo el tiempo puede deshacer.