Hay cocinas que se fotografían bien y cocinas que se viven bien, y la diferencia entre ambas cabe en doce números. No son opiniones ni tendencias: son distancias y alturas que la ergonomía lleva décadas midiendo, y que separan una cocina donde dos personas cocinan un domingo sin chocar de otra donde cada comida es una coreografía de disculpas. Este artículo los recorre en cuatro actos —el cuerpo, el triángulo, los pasos y la luz— y termina con el método para comprobarlos todos en una tarde, gratis y antes de firmar ningún presupuesto.
Acto 1: el cuerpo — cuatro números que no se negocian
Noventa centímetros de altura de encimera. Es el estándar español de trabajo de pie, el punto donde la espalda ni se encorva ni se estira para picar, amasar o emplatar. La horquilla real va de 90 a 92 cm, y quien mide más de 1,85 m agradece subir a 95: es el número más barato de personalizar y el que más se lamenta cuando se hereda mal.
Sesenta centímetros de profundidad de mueble bajo. La profundidad estándar que aloja electrodoméstico integrado y deja margen de encimera. Bajar de 60 para ganar paso es una trampa: el lavavajillas y el horno estándar no caben, y la encimera se queda sin sitio donde apoyar la fuente caliente.
Cuarenta y cinco a sesenta centímetros entre encimera y mueble alto. Menos de 45, la frente y la puerta del armario discuten; más de 60, el brazo no alcanza la segunda balda y el mueble alto se convierte en trastero decorativo.
Doscientos diez a doscientos cuarenta centímetros de altura de columna. Hasta dónde llega una persona media sin taburete. Por encima, solo se guarda lo que se usa dos veces al año: es el número que convierte un armario en un altillo honesto.

Acto 2: el triángulo — tres números que ordenan el trabajo
El triángulo de trabajo une los tres vértices donde ocurre el noventa por ciento de una cocina: fregadero, placa y nevera. Sus lados tienen reglas propias.
Cada lado, entre 1,2 y 2,7 metros. Menos, y los tres vértices se pisan: la puerta del horno abierta bloquea el paso al fregadero. Más, y cocinar se convierte en un paseo de veinte metros por comida.
El perímetro total, entre 4 y 8 metros. La suma de los tres lados: por debajo, cocina de barco; por encima, cocina de maratón. Una cocina en L de 3,5 × 2,5 m bien resuelta ronda los 6,5 m de perímetro: el punto dulce.
Ningún lado cruzado por una isla o una mesa en más de 1,2 metros. Si el camino entre nevera y placa obliga a rodear la isla entera, el triángulo está roto aunque los números individuales cuadren: el triángulo se mide caminando, no con la regla.
Acto 3: los pasos — tres números que separan la cocina del pasillo
Noventa centímetros de paso libre en cocina de un cocinero. El mínimo para abrir un cajón bajo y seguir pasando de lado. Por debajo, cada comida con dos personas es una negociación.
Ciento veinte centímetros cuando la isla enfrenta muebles. Es la distancia que permite abrir el lavavajillas —60 cm de hoja— y pasar por detrás de quien friega. En cocinas con isla, este número decide más que el estilo de los frentes.
Sesenta centímetros delante de horno y lavavajillas abiertos. El espacio donde se posa la bandeja caliente y la cesta de vajilla: si no existe, el suelo se convierte en encimera, y el suelo no es encimera.

Acto 4: la luz y la mesa — dos números que nadie apunta y todos notan
Mil lúmenes por metro cuadrado de luz general, más tres focos de tarea. La cocina es el taller de la casa: la luz cenital sola deja tu propia sombra dentro del plato que cortas. Los tres focos —bajo muebles altos sobre encimera, sobre fregadero, sobre placa— valen más que cualquier lámpara de diseño colgada en el centro.
Setenta y cinco centímetros entre el canto de la mesa y la pared o el mueble. El mínimo para sentarse, levantarse y pasar por detrás sin pedir permiso. Una mesa que roba ese margen se usa tres semanas y después se arrincona: no es la mesa, es el número.
Los tres layouts, leídos con estos números
Con los doce en la mano, las tres distribuciones clásicas se evalúan en un minuto.
En L, la reina del piso español: el triángulo sale natural en las dos paredes y la tercera queda libre para mesa. Su riesgo es la esquina del vértice: sin herraje rinconero, son 60 cm de mueble enterrados.
En U, la más eficiente por metro: tres frentes de trabajo y perímetro corto. Su precio es el paso central: exige 120 cm libres entre brazos de la U, o la cocina se vuelve cabina.
Con isla, la más deseada y la más traicionera: suma encimera y conversación, pero devora 120 cm de paso por cada lado enfrentado. En cocinas de menos de 12 m², la isla suele ser el número 120 diciendo que no.
La tarde de comprobación, gratis y antes de firmar
Los doce números no se memorizan: se comprueban sobre tu cocina concreta, y para eso existe el plano a escala. El método, en cuatro pasos:
Mide la cocina vacía o casi vacía: los cuatro lados, las dos diagonales, posición de ventana, puerta, bajante y tomas de agua y gas. Diez minutos con cinta métrica.
Dibuja el plano a 1:50 en papel milimetrado o en un planificador gratuito de cocinas en el navegador: herramientas como Homestyler permiten levantar el volumen con esas medidas, colocar módulos de 60 cm de fondo y encimera a 90 cm de alto, y probar los tres layouts sin mover un azulejo.
Camina el triángulo en primera persona: de nevera a fregadero, de fregadero a placa, de placa a mesa, con el lavavajillas abierto en el modelo. Donde el paseo se estreche, ahí está el número violado.
Exporta el plano acotado y llévalo al presupuesto. Un cocinero que recibe un plano con los doce números respetados no vende más caro: vende más rápido, y tú comparas ofertas sobre el mismo documento.

La cocina bonita se elige con los ojos; la cocina buena, con la cinta métrica. Y cuando el plano acotado ya existe, el último paso también es gratuito: ensayar frentes, encimeras y luz en el mismo modelo 3D de Homestyler antes de elegir acabado en la tienda. Los doce números de este artículo no caben en una foto de revista porque no se ven: se sienten, cada día, en la espalda que no duele, en el cajón que abre sin pedir paso y en el domingo de dos cocineros que no chocaron ni una vez. Cuando dentro de unos años alguien diga que tu cocina "funciona muy bien", no sabrá que está recitando una lista de distancias. Tú sí.
Originally incubated at Autodesk, Homestyler has grown into one of the most widely adopted home design platforms in the world, now trusted by over 20+ million registered users (platform data, 2026). Whether you're a homeowner exploring ideas or a professional designer delivering client-ready renders, Homestyler brings industry-leading 3D technology to your fingertips — no experience required.
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