

Este proyecto reinterpreta la acampada invernal como una experiencia habitable que combina abrigo, naturaleza y confort contemporáneo. Más que un refugio temporal, se concibe como un hogar donde el invierno se vive con calma, conexión y cercanía al entorno. La cubierta inclinada continua envuelve el espacio como un manto protector. La estructura de madera vista define el carácter del proyecto y aporta calidez térmica, acústica y sensorial. La doble altura en la zona social amplifica la luz natural y abre visuales hacia el paisaje, integrando la naturaleza en la vida diaria. La materialidad se basa en madera, piedra y textiles naturales para generar una atmósfera acogedora. La chimenea, protagonista del diseño, conecta interior y exterior, convirtiendo el fuego en núcleo social y elemento de unión en la terraza y el salón. El mobiliario bajo y confortable fomenta la reunión y el descanso, mientras que la terraza funciona como una extensión habitable para compartir con familia y amigos. La transición entre interior y exterior es fluida, reforzando la relación con el entorno. En el nivel superior, el altillo íntimo alberga el dormitorio, concebido también como espacio de lectura y contemplación. Desde allí, el paisaje invernal se integra en la rutina cotidiana. Los espacios de servicio mantienen la coherencia material, combinando piedra natural y equipamiento actual. El resultado es un equilibrio entre lo esencial y lo confortable: un refugio cálido, funcional y emocionalmente acogedor que transforma el invierno en una experiencia de hogar compartido.
Este proyecto reinterpreta la acampada invernal como una experiencia habitable que combina abrigo, naturaleza y confort contemporáneo. Más que un refugio temporal, se concibe como un hogar donde el invierno se vive con calma, conexión y cercanía al entorno. La cubierta inclinada continua envuelve el espacio como un manto protector. La estructura de madera vista define el carácter del proyecto y aporta calidez térmica, acústica y sensorial. La doble altura en la zona social amplifica la luz natural y abre visuales hacia el paisaje, integrando la naturaleza en la vida diaria. La materialidad se basa en madera, piedra y textiles naturales para generar una atmósfera acogedora. La chimenea, protagonista del diseño, conecta interior y exterior, convirtiendo el fuego en núcleo social y elemento de unión en la terraza y el salón. El mobiliario bajo y confortable fomenta la reunión y el descanso, mientras que la terraza funciona como una extensión habitable para compartir con familia y amigos. La transición entre interior y exterior es fluida, reforzando la relación con el entorno. En el nivel superior, el altillo íntimo alberga el dormitorio, concebido también como espacio de lectura y contemplación. Desde allí, el paisaje invernal se integra en la rutina cotidiana. Los espacios de servicio mantienen la coherencia material, combinando piedra natural y equipamiento actual. El resultado es un equilibrio entre lo esencial y lo confortable: un refugio cálido, funcional y emocionalmente acogedor que transforma el invierno en una experiencia de hogar compartido.